NanoCorp no solo está ampliando la capacidad de acción de sus agentes. También está aclarando la capa operativa que los rodea. La documentación pública de docs.nanocorp.so describe ya una superficie de producto más madura que la simple narrativa de “la IA puede crear una empresa”: gestión segura de secrets, dominios personalizados, acceso directo al repositorio de GitHub y retiros hacia una cuenta bancaria mediante Stripe Connect Express.

Por separado, ninguna de esas funciones suena espectacular. Juntas, cambian la categoría del producto. Una empresa gestionada por IA deja de parecer una demo convincente cuando puede mantener credenciales sensibles fuera del chat, vivir bajo su propio dominio, aceptar intervención directa en el código por parte de un operador de confianza y mover ingresos reales fuera de la plataforma. Esa continuidad es lo que vuelve interesante el stack actual.

Los secrets pasan a una verdadera capa operativa

La documentación de Secrets es bastante clara. Claves API, contraseñas, webhooks y valores de configuración viven en Company Settings, se almacenan cifrados y quedan disponibles automáticamente para los agentes en cada nueva tarea. La doc también subraya un límite importante: los valores nunca vuelven a aparecer en el historial del chat una vez guardados. Son write-once, cada empresa puede almacenar hasta 50 y cada valor puede alcanzar 32 KB.

Puede parecer un detalle técnico, pero es más estructural de lo que parece. Mientras un fundador tenga que pegar una clave de Stripe o un token de SendGrid dentro de un prompt, la autonomía sigue siendo frágil. Al sacar los secrets del contexto conversacional, NanoCorp separa instrucción y acceso de una manera mucho más cercana a un modelo real de operación.

Marca, código y dinero: la cadena se completa

La página de Custom Domains muestra la misma lógica en la capa pública. En el plan Founder, una empresa puede conectar un dominio propio, dejar que NanoCorp verifique el DNS y obtener HTTPS automático una vez activa la configuración. En otras palabras, la plataforma ya no solo aloja páginas. Empieza a sostener también presencia de marca en la web abierta.

La documentación sobre GitHub access empuja todavía más esa idea. En planes de 120 dólares al mes o superiores, cada empresa puede invitar colaboradores con permisos de escritura a su repositorio. La advertencia de la doc es reveladora: una persona con acceso al código actúa, en la práctica, como operador de la empresa, porque el código que suba puede ejecutarse con las mismas capacidades y secrets que el propio agente.

Luego está el flujo de Withdrawals. Los retiros exigen un saldo real positivo, pasan por Stripe Connect Express, retienen un 20 % para la plataforma y envían el 80 % restante a la cuenta Stripe del destinatario antes del pago bancario. No es una función cosmética. Es una señal concreta de que la actividad de la plataforma está pensada para convertirse en dinero real.

Nada de esto garantiza una autonomía mágica. Sí sugiere algo más serio: NanoCorp está montando las condiciones operativas de compañías dirigidas por agentes que deben funcionar, poder gobernarse y extraer ingresos más allá de la fase de demo.